
Ya no me duele tu partida,
Pero tampoco me agrada mi soltería;
Ya no le pido favores a la luna,
Pero tampoco me hace falta tu cuna.
La vida es un juego de malos azares,
Y ahora ni sueños ni malos cantares;
Solo unas cuantas gotas de sangre,
Junto con mi whiskey hacen que me de hambre…
Ya no recuerdo como era darte un beso,
Ya ni sé cómo se siente eso;
Porque me aleje de tus malos vicios,
Y en el camino encontré otro hospicio;
Donde calmar mis dudas y mis cuestiones,
Donde encontrar otras sensaciones;
Pero igual que tu se fue muy lejos,
Y me dejo charlando con los viejos…
Ahora solo me resta esperar sentado,
A ver si de casualidad alguien de mi no se ha olvidado;
Porque de verdad anhelo tener con quien charlar,
Convivir, discutir, sonreír y amar;
Ideales nos sobraron al poner las cartas sobre la mesa,
Por eso al fin de cuentas ni las caricias pesan;
Murmullos y quejas de deudas pasajeras,
Pero me alegro de todavía tener amistades sinceras…
Irónico fue escuchar las bendiciones en la radio,
Pues tú asegurabas profesar en el armario;
Pues si las aves me despiertan cada mañana,
Es porque la serenidad es mi nueva hermana;
De vasos vacios después del coctel,
Y una noche alocada en aquel motel;
Memorias, y alcoholes son más venerados,
Que los besos amargos jamás derramados…
Si despierto en lunes me vuelvo a dormir,
Para haber si así recuerdo lo que es vivir;
Si no hacen aquellas costillas como las de mi abuela,
Háganme el favor de esperar a que duela;
Y no me despido sin antes agradecerte,
Los buenos momentos, los malos y hasta una que otra caricia inconsciente…
Que de día no me levanto a ver llover para mojarme,
Sino más bien para correr y ejercitarme;
Que nunca olvido que a mí me educaron como en la vieja escuela,
Con golpes y razones hasta que en el alma duela;
Y lo que te llore inconscientemente dolido,
Mañana lo olvido, al cabo la suerte siempre ha estado conmigo…





